Las Virtuales

Cuéntame como ocurrió

Las Virtuales

Las Virtuales

Lo primero saludaros y deciros que estoy encantado de estar otra vez, por aquí, con vosotros y que ya tenía ganas  que llegara este momento tan esperado desde hace cuatro años y no he dejado de trabajar en la tela de araña que he ido tejiendo, donde ya por fin, empieza lo bueno, no solamente en la narración de las pruebas definitivas y el éxito que han tenido la técnica de LAS VIRTUALES en España y parte del extranjero, sino también anunciar que hay mas sorpresas importantes para todos los aficionados de la pesca, no solo para los de mosca seca, sino también para los de lance ligero.

Eso quiere decir que a partir de este momento se activará la pagina, donde pienso teneros aquí enganchados para el resto de vuestros días, pues ocurrirán acontecimientos consecutivamente y durante algún tiempo, eso si Dios quiere, naturalmente.

Irán apareciendo las fotos de las mas increíbles imitaciones que podáis imaginar, mas un excepcional equipo de colaboradores especializados cada uno en su materia, además de ser bellísimas personas y además con buen sentido del humor; (los cuales son requisitos imprescindibles para entrar en este equipo), que han participado en alguna manera en la elaboración de la técnica de la colección de LAS VIRTUALES, y luego mas adelante la incorporación de otros colaboradores de ámbito internacional, para el desarrollo de otras nuevas técnicas que he inventado últimamente todo esto con el humor  suficiente para que además de pescar nos lo podamos pasar bien, pues creo que es algo necesario en estos tiempos.

LOS PRIMEROS PASOS

Empezaré por los primeros pasos que fue en las navidades del cambio de milenio cuando di con la técnica de LAS VIRTUALES; aquello fue especial desde el primer momento supe lo que significaba aquélla técnica, aunque con un mar de dudas, lógicamente, recuerdo que la 1ª se la llevé corriendo a mi maestro y amigo Pepín, incluso sin acabar de secarse todavía, para que la viera y me diera su opinión. 
Después de triunfar en el tornillo, pues quedaban reales  y bonitas, y prometían cierta efectividad, quedaba lo mas emocionante que era probarlas ante las pintonas,  se me hicieron eternos aquellos dos meses que estuve esperando hasta que por fin abrieron la veda.

La primera trucha, que además era buena de unos ¾ Kg., recuerdo que  la cogí con una emergente, y aunque no quería decir nada, me animó bastante; pero fue con una efímera grande de color salmón claro cuando me di cuenta que eran eficaces, sorprendentemente eficaces, aquélla primera temporada fuimos pocos los que las probamos, mi sobrino  aunque era nuevo ya demostraba la afición y asimilo rápidamente aquélla mosca. 

También mis amigos de Hospital de Orbigo, Josamel, José Antonio, Moncho,  me ayudaron a probarlas, viendo en ellas, también, algo especial, y mis amigos Asturianos, Julio y Julio Alberto, padre e hijo, me ayudaron a probarlas por los ríos Asturianos, incluso los modelos sumergidos los probaron en el mar, con excelentes resultados.

En aquélla 1ª temporada ya nos quedo algo claro con las pruebas de aquellos primeros  modelos, efímeras, dípteros, emergentes, strimers, que  merecía la pena emplear más tiempo y sufrir en el tornillo más de la cuenta, porque además de bonitas y con varias cualidades, eran efectivas, tenían algo especial “Sí, aquellos ojillos tenían gancho” no solo para el pescador, y el espectador profano de la pesca, (pues causaban revuelo donde las enseñábamos), sino también para los peces, patenté la técnica y mi ánimo iba creciendo al ver las posibilidades que tenía aquello,  gracias a eso y a la aceptación que tenían, causando sensación ante el público, que se volvían locos al verlas, pudimos hacer frente a toda clase de problemas y desgracias que nos fueron cayendo por azahar.

El invierno lo pasé montando moscas, como una hormiga, así que, a la temporada siguiente pudimos disfrutas más pescadores de ellas; eran las pruebas definitivas de que pescaban muy bien los demás modelos y algunos nos sorprendieron sus resultados increíbles, levantaban las trucha y los reos más difíciles incluso en las tablas paradas a finales de temporada, con las truchas mas grandes y desconfiadas.

Esta es una muestra de  hormiga
 reina que he probado con 
excelentes resultados.

COLABORADORES EN LA TÉCNICA

La primera colaboradora de todo esto fue Maribel, mi mujer, que tuvo suerte de conocer a la familia hace 24 años, y pudo, con el transcurso del tiempo, demostrar sus supuestas habilidades que ya parecía tener, a la cual tuve que “”esclavizar”” ya definitivamente, por que no me quedo mas remedio y además de llevar la casa, y un montón de tareas…, empezó a encargarse de algunos trabajos delicados de esta difícil técnica.

En la búsqueda de los tonos y colores para la imitación de abdomen, tórax y ojos, de las diferentes moscas me ayudo mi hermano Javier, que es litógrafo y un maestro en arte de mezclar tonos y colores. En una jornada nos fusiló los tonos que le teníamos preparados.

Para la pluma, como ya de por sí soy exigente con la calidad de los materiales a la hora de trabajar, pero también creí que era oportuno que aquella mosca tan chula había que vestirla con lo mejor y que mejor que con un mantón de plumas de León, las de La Vecilla y las de La Cándana, con las que montaban hace ya siglos, sus maravillosas moscas ahogadas, los monjes del famoso manuscrito de Astorga, de Juan de Vergara. La pluma de la cuna de la trucha.

Para el teñido de los cuellos americanos, Hoffman…, busque al mejor, que no es ni más ni menos que mi amigo José Manuel, que ya cuando le conocí, hace doce años, ya teñía de maravilla.

APRENDIZAJE DE LA PESCA

Los primero peces los pesque a la edad de 8 años de la mano de mi padre, el cual nos aficiono a todos mis hermanos, a mis dos primos Carlos y Fito y a unos cuantos más,  pues le gustaba transmitir todas sus aficiones y habilidades, las cuales eran unas cuantas. Pescábamos con diferentes cebos naturales, lombrices, gusarapas, canutillos, saltamontes y una gran variedad de diferentes especies de insectos. 
También con la cucharilla se disfrutaba de la pesca, era bonito pescar aquellos ríos de maleza con la caña corta y en una jornada podías tener infinidad de picadas, pues los ríos tenían truchas.

Cuando me instale a vivir en León aprendí a pescar a mosca ahogada en el río Eria, que me empezaron a orientar sobre los tonos de las diferentes cuerdas mis amigos de Torneros de la Valdería, y que gracias a ellos me aficione a la mosca ahogada, y con los que tengo una buena amistad desde entonces.

Con la ahogada ya cogí una afición desmesurada pues  al salir al río entre semana, las pescadas eran increíbles en alguna jornadas, pero fue con la seca, cuando enloquecí definitivamente, me pasaba los días en el río desde marzo a septiembre, era una tentación irresistible, pescar con aquellas moscas de Pichel o de Pepin a diario y entre semana, y tener en algunas jornadas 60 ó 70 picadas.
A pescar a mosca seca me aficiono mi amigo Melquíades, luego Eliseo Pichel me enseñó a manejar la caña, también mis amigos asturianos Julio y Julio Alberto, también de mis amigos de Hospital de Orbigo, también ribereños de postín José Antonio, un maestro reconocido, Moncho, Josamel y Chema,  todos ellos excepcionales pescadores y ribereños del río Órbigo; de Pepin aprendí muchas cosas día a día y año tras año, esas cosas que no se aprenden en una sola temporada y aunque aprendí de varios amigos Pepin Cirolin fue decisivo en mi aprendizaje y al cual torturé por el teléfono, en el río, incluso en la cocina de su casa durante 8 ó 10 años, con interrogatorios a todas horas para saciar la terrible curiosidad que tengo, a la hora de aprender algo que me gusta.

Me aficioné a la competición cuando me “alisto” el abuelo Corral en el Pesca-club La Bañeza y desde entonces, y hace ya varios años, me gusta la competición y allí he aprendido a perfeccionar mi técnica y me he enganchado aún más a la pesca a mosca, donde conocí y entable amistad con muchísimos amigos de competición.

UNA DE MIS AFICIONES: LA ARTESANIA

En  la afición y profesión de artesano comencé a la corta edad de 10 ó 12 años, pues en mi familia, había labores sencillas como la de “cortar hilos” con la que se podía colaborar desde muy temprana edad.
Mi padre siempre tenia en la mesa varios trabajos  de todo tipo: oleos, murales de sellos, pañuelos pintados para el turismo e infinidad de las diferentes ramas de la artesanía que aprendió en Bella Artes, y otras que él mismo desarrolló.
Sentía el arte de una manera especial; para él  además de la familia, las artes, la pesca y la caza siempre fueron  lo primero.

Trabajamos en concordia y armonía toda la familia 50 años para la prestigiosa y famosa firma  EL CORTE INGLES, los genios de las ventas, donde no podéis ni imaginar la variedad de trabajos que se desarrollaron, en las diferentes décadas,  trabajos que hoy en día, buena parte de ellos, tienen que estar todavía repartidos  por todo el mundo, pues entre otra secciones se trabajó para la de turismo, en todas las sucursales que tenia repartido EL CORTE INGLES por toda España.

Sus trabajos y trucos no los ha podido copiar nadie después de 60 años.

Como podréis comprobar lo de “las manitas y la ocurrencia para la creatividad” nos viene ya de genética, pues a mi abuelo ya le ocurría lo mismo, pues se tenía que “comer el coco” constantemente para poder llevar su negocio. Y algunos de mis sobrinos también parecen contagiados del mismo “bien”.

La primera mosca que vi montara fue una ahogada, montada en una pinza de mano, al mas puro montaje Leones, una tarde  que se acercó a casa mi amigo Alberto, hará unos 18 años, y ya quedé prendado de aquélla técnica tan sencilla y tan complicada al mismo tiempo.
Luego mis amigos Asturianos que son también familiares lejanos, me instruyeron sobre otros montajes, son extraordinarios pescadores y una enciclopedia de caza y pesca.

Mi amigo Moncho, también me oriento en aquellos primero pasos en el tornillo, cediéndome un poco de su escaso tiempo, junto con sus amigos, José Antonio, Josamel y Chema, ribereños de Hospital  de Órbigo, que algo me han ido enseñando y espero que lo sigan haciendo, pues los ribereños tienen muchos secretos y algunos de ellos los guardan con gran celo, me parece bien, creo que es parte de la gracia del asunto.

Mi amigo Pepin Cirolin de Benavides de Órbigo, año tras año, me enseñó a reconocer los tonos de las plumas y su relación con los tonos de los insectos a imitar, cosa complicada y que lleva mucho tiempo, debéis de saber que al igual que Chema y José Antonio, son montadores de 30 años de experiencia, y sus tonos y colores son pura efectividad, lógicamente.
Pero fue con la literatura, como tantas cosas que se aprenden, con lo que definitivamente aprendía  montar mis primeras moscas, con el maravilloso libro MOSCAS PARA LA PESCA de nuestro amigo Rafael del Pozo, también leones, donde en las largas tardes de invierno, temporada tras temporada, ilusionado iba descubriendo aquellos magníficos montajes leoneses.
Mas adelante ya fui perfeccionando aquélla técnica al incorporarme a los clubes de pesca y a la competición, influyeron mucho las moscas de Pepin  por la efectividad de sus tonos, muy eficaces e infalibles, pero también los de José Antonio González, y los de Luís Luengo, moscas realistas y bellas pero sobre todo efectivas, moscas que admiré en su día y lógicamente sigo admirando.

Todos ellos y alguno más que también contribuyeron de alguna forma en mi formación como pescador y montador les corresponden parte de este éxito, lógicamente, pero sobre todo tienen parte en mi corazón pues son amigos desde hace años y siempre les estaré agradecido.

Contaremos con ellos de aquí en adelante en esta pagina, que intentaremos mantener viva para que vayáis  conociéndolos y podáis comprobar por vosotros mismos que son gente especial y unos pescadores y montadores excepcionales.